¿Qué futuro queremos construir?

"Muro entre USA y México"

Ante la intensa y estresante velocidad de crucero que aplica el Poder a las políticas en contra de los derechos humanos y de la Tierra, conviene pararse a reflexionar y pensar cómo y en qué condiciones hemos llegado hasta aquí y qué camino queremos seguir construyendo.

Ese escenario de futuro no será jamás igual a lo que hemos conocido. Si algo dejó claro la crisis financiera de hace diez años es que nada volverá a ser como antes, sobre todo en este país donde el milagro económico era una burbuja, una mentira construida sobre un castillo de naipes.

Aquí, en España, no tenemos un proyecto industrial porque desde la época de los gobiernos de González se fue desmantelando la gran industria para entregarla sin costes a Europa, grandes valedores del señor X al final del franquismo. Tampoco tenemos un proyecto tecnológico porque con la excusa de la crisis se dejó de financiar la investigación y el desarrollo provocando el exilio forzoso de todo nuestro material y potencial humano.

No existe un proyecto energético, a pesar del sol, el agua y el viento, porque los sucesivos gobiernos de PSOE y PP, con el Jefe del Estado a la cabeza, nos han convertido en dependientes energéticos de Oriente para beneficio propio y de sus compadres. Además, no tenemos un modelo de Estado social porque nuestros representantes públicos lo privatizaron todo entregándolo a sus señores y amos, las grandes multinacionales y el Poder financiero.

Ante este escenario conviene preguntarse qué queremos y qué podemos y debemos hacer. ¿Seguir como hasta ahora, dejando que nos roben mientras sonriendo y con buenos modales les servimos copas, comida y cama a cambio de salarios míseros y empobrecedores? ¿Seguir como hasta ahora criando, matando y troceando sus vacas, cerdos y pollos en megafactorías cárnicas mientras, sonriendo y con buenos modales, nos envenenamos comiendo su comida y respirando el aire viciado a cambio de salarios de mierda?

¿Seguir como hasta ahora, agotando el planeta mientras a su costa nos desplazamos como zombies hasta las nuevas iglesias del siglo XXI, los megacentros comerciales, donde nos dejamos lo poco que tenemos en ofertas ‘low cost’ que, gracias a que pagan unos salarios de miseria, financian el yate que el dueño de la marca pasea por la Costa Azul? ¿Seguir como hasta ahora, reverenciando al multimillonario cuando dona una mísera parte de su fortuna mientras evade todo lo posible sabiendo que si páguese lo mismo que nosotros y nosotras no sería necesaria su caridad indecente?

Creo que una de las causas de encontrarnos sobre una descorazonadora montaña rusa (ahora movilizados, ahora parados, ahora movilizadas, ahora luchando por ganar las instituciones, ahora paradas…y así hasta el infinito), es la particular singularidad de cada uno de los actores que han intervenido en la movilización social que tuvo su origen en el 15M y que no ha permitido, en estos seis años, conformar un bloque social unido entorno a unos mínimos básicos, hablo de programa político y de la forma de ejecutarlo llegado el caso, que fuera capaz de oponerse firmemente a la corrupción innata del sistema capitalista y su ataque neoliberal y fascista contra la mayoría social.

La solución, una y otra vez declamada, es la unidad de todas nosotras organizadas y decididas a conseguir el bien común. Este anhelo exige generosidad, solidaridad, confianza y la muerte de todos los egos personales e individualistas, o lo que es lo mismo, pensar colectivamente, practicar el colectivismo.

También exige que no infravaloremos al enemigo que tenemos enfrente, por algo lleva en el poder siglos. Lo que sí es cierto es que parece dar muestras de debilidad porque, al igual que en otras muchas ocasiones, no se renueva ágilmente ya que quienes mandan quieren permanecer allí hasta la muerte y además se han pasado de la raya asfixiando a sus gobernados. Esto abre ventanas de oportunidad por donde introducir nuestras picas y derribar al tirano sabiendo que no debemos ni podemos hacerlo solas.

El régimen corrupto capitalista se muestra presto y diligente a cerrar dichas ventanas en tanto nosotras discutimos sobre quién debe ser punta de lanza. Si no somos capaces de dejar a un lado siglas, banderas y estandartes, el Poder seguirá incólume y la casta y su trama continuarán robando, reprimiendo y asesinando, física y socialmente, a quienes se enfrenten a él.

Si cuando nos preguntamos qué clase de mundo y de sociedad queremos para nosotras y para nuestros hijos e hijas, nos da como resultado un futuro justo, ético, igualitario, soberano, ecológico, feminista y solidario; no esperemos más y rompamos definitivamente con este sistema cleptocrático, patriarcal y antisocial que padecemos.

Tomás Miguel Ramírez Arévalo, miembro de la Mesa Estatal del FCSM y de la Asamblea Frente Cívico Cinco Villas.

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