Movimientos sociales se organizan para articular una unidad popular más allá de las elecciones

"Mesa Estatal FCSM"

Mucho se está hablando últimamente de la unidad popular en el ámbito electoral, es decir, de cómo articular una candidatura de confluencia de cara a las elecciones generales que sustente un programa político de cambio. Sin embargo, los movimientos sociales miran más allá de los comicios y plantean la necesidad de un contrapoder al sistema neoliberal desde la movilización ciudadana. En este aspecto, la apuesta del Frente Cívico-Somos Mayoría fundado por el excoordinador federal de IU, Julio Anguita, es clara. “Sólo a través de la articulación del poder social es posible ampliar el margen de maniobra que tiene luego un gobierno para poder aplicar un programa de cambio, un programa de transformación, alternativo. Si no es por esto, estamos perdidos”, relata a cuartopoder.es el coordinador de la Mesa Estatal de esta plataforma, Héctor Illueca.

De este modo, el Frente Cívico está manteniendo encuentros con diferentes movimientos y organizaciones sociales para trabajar en “un decálogo de puntos básicos que pudieran servir como aglutinante con la característica fundamental de ser cuestiones de emergencia social y dirigidas a satisfacer las necesidades más perentorias”. “A principios de septiembre tendremos algo más concreto de la idea de convocatoria social que proponemos”, prevé Illueca, que adelanta a este medio algunas de las propuestas que están trabajando: “En Educación, la reivindicación de incrementar el gasto en educación hasta llegar al 7% del PIB y la derogación de la LOMCE; en Sanidad, la derogación del decreto de Sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud que abrió la puerta a las privatizaciones; la exigencia de un Salario Mínimo Interprofesional de 1.000 euros y que ninguna pensión esté por debajo; una reforma fiscal que permita la financiación en la línea de lo que proponen los técnicos del Ministerio de Hacienda, con un nuevo tipo del 35% en el Impuesto de Sociedades y un nuevo impuesto sobre la riqueza que pudiera sustituir al antiguo del Patrimonio que permita recaudar más de 3.000 millones de euros”. Para el coordinador del Frente Cívico, esto se resume en dos cuestiones fundamentales: “Por una parte, la derogación de la reforma constitucional del 2011, que constitucionaliza el neoliberalismo y condena a la austeridad al país. En segundo lugar, la auditoría pública de la deuda que permita distanciarse de la carga que asfixia la economía”.

Para Héctor Illueca, estas propuestas deben ser las líneas a seguir para la creación de una respuesta social que “va más allá de las elecciones”. “La idea fundamental del Frente Cívico no es una alianza para las elecciones, sino una articulación de poder social de todos los movimientos y organizaciones que han articulado la lucha social durante todos estos años y alrededor de estas un contrapoder al poder real que está articulando el sistema que ni siquiera está en el Parlamento, sino que está en otros sitios”, explica. “La idea es un poder social organizado para reequilibrar el déficit estructural de poder que existe en nuestra sociedad y eso no tiene ver con lo electoral, es un planteamiento a largo plazo que tiene que ver con correlaciones de fuerzas sociales”, añade.

El ejemplo de lo sucedido en Grecia, donde un gobierno de izquierdas no ha sido capaz de evitar que se impongan las políticas neoliberales, es un argumento para el coordinador del Frente Cívico: ” En Grecia un partido de izquierdas ha ganado las elecciones con una serie de medidas al servicio de las grandes mayorías sociales y cuando ha llegado al Gobierno ha encontrado que su margen de maniobra es nulo y que son otros poderes los que tienen la capacidad de imponer las políticas de austeridad. No sólo los poderes económicos, también poderes estatales que a través de la UE, del actual marco institucional, tienen un auténtico poder constitucional, como es el caso del Estado alemán”.

Por ello, Illueca apuesta por “articular una convocatoria ciudadana que pudiera revitalizar la movilización social”. Y, para eso, informa: “Vamos a intentar coordinarlo con los eventos que están organizándose desde las Marchas de la Dignidad, para el 22 de octubre”. Efectivamente, las Marchas de la Dignidad preparan una serie de movilizaciones para este otoño, que caminan en las líneas señaladas. “El día 19 de septiembre tenemos una asamblea abierta en el Matadero en Madrid en la que participará también gente de otros colectivos y movimientos sociales. Queremos crear un futuro de lucha, y lo primero será decidir qué vamos a hacer el 22 de octubre, cuando teníamos convocada una huelga general que la estamos reconfigurando en otra forma de lucha”, comenta a este medio Ernesto Sarabia, uno de los portavoces de las Marchas, asegurando que “ese día será clave para organizar un futuro compartido de trabajo de los movimientos sociales y fuerzas políticas”.

Además de la movilización del 22 de octubre, las Marchas tienen programadas otras acciones de protesta, como las Euromarchas que llevarán las reclamaciones de diferentes movimientos sociales europeos hasta Bruselas también en octubre, tal y como adelantó este periódico. Sarabia comparte la visión de Illueca: “No basta con llegar al poder, como en Grecia, también hay que crear un contrapoder popular. Hay que controlar a los gobernantes desde la protesta y la lucha social, desde la calle, porque aunque sea un gobierno afín, no podemos dejar que se duerman en los laureles”.

Apoyo Mutuo

Desde una perspectiva ideológica más próxima al pensamiento libertario surgió la iniciativa Apoyo Mutuo que también busca la unidad de los movimientos sociales. Esta plataforma, que viene organizando encuentros en distintos puntos del Estado desde su nacimiento, lanzó en junio un manifiesto titulado “Hacia el poder popular” en el que llaman a la ciudadanía a “crear contrapoder”. “Para plantearnos una estrategia de ofensiva debemos crear nexos de unión y coordinación entre los diferentes sectores en lucha para construir movimientos populares amplios”, señala el texto. “A esto quiere contribuir Apoyo Mutuo, a organizarnos en un poder popular crítico, propositivo y que sirva de referente, que ponga sobre la mesa propuestas transformadoras y construya ejemplos que sirvan para fortalecer unas bases de solidaridad que sigan construyendo otro mundo aquí y ahora”, aseguran, contraponiendo este poder ejercido desde los movimientos sociales a los partidos políticos o plataformas electoralistas. “Aparecen por fin los líderes, incorporados independientemente de su origen a la casta estatal y buscados desde el principio por los medios de comunicación de la oligarquía. Se acababa el incómodo no entender cómo cientos de miles de personas salían día tras día a la calle sin ser convocados por alguien famoso o por una organización estructurada con nombre y apellido”, explican. “Sin embargo, sabemos que las cosas cambiaron con el 15M, que estamos todos y todas más despiertas, más informadas, menos ignorantes de la injusticia de nuestra situación. Sabemos que la gente sigue trabajando en los barrios, en los pueblos. Que se cae y se levanta”, prosigue el escrito.

Fuente: cuartopoder.es

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