Fracking, envenenando nuestro futuro

El fracking o fractura hidráulica es la técnica utilizada para la extracción de gas no convencional que consiste en la perforación del subsuelo con pozos verticales y horizontales a través de los cuales, mediante explosivos y tras la inyección posterior a una elevada presión de un fluido compuesto por agua, arena y un 2 % de productos químicos, se fractura la roca pizarra para extraer el gas que se encuentra almacenado en los diminutos poros de su interior.

 "Gráfico de pozo fracking"

 Esta controvertida técnica tiene unos riesgos de contaminación demasiado elevados como para no ser tenidos en cuenta. El fluido inyectado para romper la roca, del que muchas empresas no facilitan su composición total amparándose en la ley de patentes, contiene sustancias tóxicas y cancerígenas que pueden contaminar las aguas subterráneas, las superficiales y el aire gracias a las posibles fugas en la extracción, el almacenaje o el transporte.

Con respecto al fluido inyectado hay que tener en cuenta que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, dice que el rango estimado de recuperación de fluido se sitúa entre el 15 % y el 80 % del volumen inyectado, dependiendo de cada lugar. Esto significa que en cada pozo, entre aproximadamente 6.000 m3 y 24.000 m3 del fluido de fractura no van a recuperarse, permaneciendo en el subsuelo y pudiéndose mezclar a medio plazo con el agua de los acuíferos, bien por la migración del agua desde estos últimos hacia sustratos más profundos, como consecuencia de las grietas producidas por las labores de fracturación realizadas, o bien por el desplazamiento del fluido hacia los acuíferos desde las capas más profundas, como consecuencia de las aportaciones de agua que reciban estos sustratos a los largo de los años desde capas superiores.

Quien defiende esta técnica de explotación asegura que no existe posibilidad alguna de que se produzcan daños sobre los acuíferos, bien por alteraciones mecánicas o bien por contaminación de las aguas de los mismos. Sin embargo, no hay que olvidar que los pozos que se abren generalmente atraviesan los acuíferos por bastantes puntos, y cuando llegan al sustrato que se pretende explotar, perforan en horizontal, fracturando y disgregando la roca mediante el uso de explosivos y la inyección a presión del fluido de fractura. En este sentido, entendemos que garantizar que no se va a producir alteración alguna sobre los acuíferos simplemente es una temeridad.

Un problema a considerar también es el tratamiento del fluido de retorno. Tanto el almacenamiento en balsas adyacentes a los pozos para su evaporación parcial, como su traslado a centros de tratamiento conllevan potenciales impactos. Las balsas pueden sufrir filtraciones, ya que es muy difícil asegurar su total estanqueidad, habiéndose dado casos de contaminación por filtración en Estados Unidos. No hay que olvidar que estamos hablando de decenas de miles de metros cúbicos. El traslado en camiones de este fluido contaminante también representa un problema por el riesgo de accidentes, como ya se ha comprobado en algún caso en Europa. Un tratamiento inadecuado del fluido de fractura añade riesgos de contaminación de las aguas superficiales. En Estados Unidos han sido varios los casos en que estas aguas residuales han sido enviadas para su tratamiento a plantas depuradoras convencionales, no especializadas, que no están preparadas para dar un tratamiento adecuado a este tipo de residuos.

Balsa de superficie donde se almacena el fluido retornado

"Balsa de superficie pozo fracking"

Como ya hemos señalado, el fluido contiene un 2 % de productos químicos, utilizándose varios centenares de compuestos diferentes, una parte de los cuales no se dan a conocer al público ya que las empresas argumentan que es secreto comercial. La función de estos compuestos es diversa, sirviendo entre otras cosas para garantizar una distribución homogénea de la arena, para disminuir la tensión superficial y para así facilitar el retroceso del fluido, además de para limpiar los orificios y tubos, inhibir la corrosión, etc. Resulta inaceptable que sea secreta la composición de una parte del fluido que se vierte directamente al medio ambiente y que, además, no se recupera todo y permanece para siempre en el subsuelo. Esto no ocurre en otros sectores productivos como, por ejemplo, el agrario.

Aun así una parte de los compuestos químicos utilizados sí es de dominio público, gracias al informe del Parlamento europeo “Repercusiones de la extracción de gas y petróleo de esquisto en el medio ambiente y la salud humana”, sabemos que de una lista de 260 sustancias utilizadas en la fractura hidráulica, nos encontramos con que 58 de ellas resultan altamente nocivas. Según dicho informe seis de ellas figuran en la lista 1 de sustancias prioritarias que la Comisión Europea ha publicado para las sustancias que requieren atención inmediata, debido a sus posibles efectos en los seres humanos o en el medio ambiente: acrilamida, benceno, etil, benceno, isopropilbenceno (cumeno), naftaleno, etilendiaminotetraacetato de tetrasodio.

Otro estudio, el de la organización TEDX (Diálogos sobre la Disrupción Endocrina) de Estados Unidos lleva varios años recogiendo información sobre los productos tóxicos utilizados en la fractura hidráulica, y ha realizado un análisis de los datos detallando los posibles efectos sobre la salud humana y el medio ambiente. Los resultados del análisis se resumen en el documento “Operaciones de Gas Natural desde una Perspectiva de Salud Pública”. El análisis se basa en 362 sustancias claramente identificadas (mediante el número CAS de identificación de sustancias químicas), los efectos sobre la salud que se han encontrado para las mismas se han clasificado en categorías, el estudio concluye que el 25% de las sustancias pueden causar cáncer y mutaciones, el 37% pueden afectar al sistema endocrino, más del 50% causan daños en el sistema nervioso y casi el 40% provocan alergias.

A todo esto hay que sumar que el mismo gas que se extrae, compuesto principalmente por metano, si llega a contaminar las aguas subterráneas puede convertir en inflamable el agua corriente del grifo. Esta consecuencia resulta muy espectacular e impactante tal y como se puede comprobar a través de numerosos vídeos y documentales de denuncia realizados en Estados Unidos y Argentina.

"El agua arde gracias al fracking"

También se asocia a la fractura hidráulica la sucesión de terremotos de baja intensidad que ponen en peligro la seguridad de quien habita el territorio agravando también los problemas de fugas y contaminación medioambiental, este hecho ha provocado en el Reino Unido la paralización total de las extracciones gracias a una moratoria gubernamental de un año.

Si hablamos del consumo de agua que esta técnica requiere se debe tener en cuenta que para la fase inicial de fractura un solo pozo necesita entre 72.000 y 210.000 toneladas de agua, cantidad que puede llegar a triplicarse durante todo el proceso de extracción.

Teniendo en cuenta este dato y sabiendo que un pozo necesita la misma cantidad de agua que se precisa para regar 250 Ha., podríamos decir que para poner en marcha tres pozos se necesita la capacidad total del Embalse de San Bartolomé (Cinco Villas), para quince pozos necesitaríamos toda el agua del Embalse de la Berné (Cinco Villas) y para doscientos pozos se necesita toda la capacidad del Embalse de Yesa (Navarra).

Ya que la explotación de un yacimiento de este tipo requiere de múltiples perforaciones (pozos) con plataformas que pueden ocupar varias hectáreas de terreno, no es descabellado pensar y concluir que el fracking entra en conflicto directo con comunidades de regantes y consumidores de agua en general.

Vista aérea de territorio perforado mediante fracking

 "Vista aérea de pozos fracking"

La mínima creación de puestos de trabajo (uno directo cada 15 pozos), la escasa rentabilidad de esta técnica, la dificultad de ejecución de la misma, los potenciales riesgos de contaminación medioambiental y la alteración y casi segura destrucción de las economías tradicionales (ganadería y agricultura) de los territorios que se incluyen dentro de los permisos de investigación de hidrocarburos, convierten al fracking en una de las amenazas más importantes a las que se enfrenta la población y la biodiversidad que habita en las comarcas de las Cinco Villas, la Ribera Alta del Ebro y el Campo de Borja, incluidas todas ellas en el proyecto de fractura hidráulica denominado ‘Aquiles’.

Es por esto que el Frente Cívico-Somos Mayoría Cinco Villas se integró en la plataforma ciudadana de reciente creación ‘Zaragoza sin fractura’ para defender los intereses particulares del territorio que habitamos y al mismo tiempo luchar por el bien común de la ciudadanía.

Nosotros estamos a favor de la defensa del medioambiente y la biodiversidad que lo habita promoviendo la reducción del consumo desmedido y la utilización de las energías renovables, por ello nos vemos en la obligación de oponernos frontalmente al fracking ya que esta técnica no respeta ninguno de los supuestos que contempla uno de los documentos que nos sirve de referencia, la ‘Carta de la Tierra’, la cual propone (entre otras muchas cosas) prevenir la contaminación de cualquier parte del medio ambiente y no permitir la acumulación de sustancias radioactivas, tóxicas u otras sustancias peligrosas.

Durante los próximos dos meses la plataforma ‘Zaragoza sin fractura’ continuará con el ciclo de charlas informativas por las comarcas afectadas por el proyecto ‘Aquiles’, con el mismo formato que se desarrolló en la charla ofrecida en Ejea el pasado 19 de septiembre. Al mismo tiempo se ha lanzado una campaña de recogida de firmas en contra de la fractura hidráulica con la que se pretende recoger el malestar de los ciudadanos que se oponen a esta practica de extracción de gas que ya es muy peligrosa en su fase inicial de estudio sobre el terreno que se pretende fracturar.

Para saber más visita, ‘Zaragoza sin fractura’

Fuentes: Ecologistas en Acción “Efectos de la fractura hidráulica sobre el agua en España”

Secretaría de Medio Ambiente de CC.OO.

Drs. En Ciencias Geológicas d. Javier Ramajo Cordero y D. Oscar Pueyo Anchuela

J. Henry Fair

"Proyecto Aquiles fracking"

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